SEGUNDA Y TERCERA PARTE: JUZGAR Y ACTUAR

 ¿ES REALMENTE NECESARIO?

Ante tantos enfrentamientos que terminan en acto de violencia por pensamientos ideológicos opuestos, queda por preguntarse, ¿el origen de problemática vale la pena para desenfrenar esta situación? 

A lo largo de la historia, hemos visto masacres o crímenes de odio ocasionados por este mismo motivo. Esta conciencia histórica y social debe servir como advertencia para no repetir los errores del pasado. Asimismo, tal como mencionó el Papa Francisco, todos tienen el mismo derecho de infundir sus ideales sin anteponer los otros como equivocados o ignorante. Nuestro diálogo debe ser con amor, respetar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, así no se nos asemeje. Defender nuestros principios con todo el corazón, sin que este se convierta en odio cuando no los aceptan. 

Por último, quiero hacer alusión al mandamiento "No matarás". Nosotros como católicos, más allá de interpretarlo como la matanza física, también la vemos a nivel espiritual: no denigrar a otras personas con nuestras palabras o acciones. Además, debemos recordar que distintos principios de nuestra religión han ido cambiando con el paso de los años, uno de los más significativos ha sido el Papa Francisco, con nuevas ideas de respeto y tolerancia a lo demás. Por lo tanto, si aceptamos ideales progresistas en un futuro, porque nos parece lo mejor para asemejarnos a lo que Dios quiere de nosotros, no sería una pérdida, sino una evolución. 



¿QUÉ PODEMOS HACER PARA ENFRENTAR ESTA SITUACIÓN?

Sin ninguna duda, los enfrentamientos entre ideologías contradictorias y la exploración de perspectivas en problemáticas polémicas son inevitables. Resulta imposible que todos seres humanos pienses de la misma manera. Sin embargo, ello no debe repercutir negativamente en nuestras relaciones interpersonales si aprendemos a respetar la opinión ajena. Por lo tanto, como consejo final se puede decir que:

En el caso de apoyar el Progresismo, no mires a la otra persona como si fuera un ignorante, recuerda que cada fuente de información en la que se basan las ideologías presentan valor pero también limitaciones, por lo que ninguna se salva de ser refutada. Asimismo, recuerda el proceso que tú llevaste a cabo para sumarte al progresismo, y el por qué no debes forzar o imponer a otros los ideales que en algún momento te costaron entender a ti. Fomenta respeto en el compartimiento de tus ideales, para que así tus oyentes se sientan comprendidos y no impuestos. Por último, en caso de que no consigas convencer a tu oyente, respétalo y pide respeto. 

En el caso de apoyar el Conservadurismo, Catolicismo u otra ideología anti-progresista, ten empatía con las ideologías ajenas y no satanices los principios que no entren en la tuya. Busca fuentes de información que profundicen las nuevas políticas propuestas para así entenderlas (entender no es sinónimo de adquirir). Es muy fácil respetar aquello que entendemos y aprobamos, el reto es hacerlo aunque no entre en nuestra mente. Tú también tienes el mismo derecho de compartir la Palabra de Dios si ello te llena el alma, al igual que mereces el mismo respeto. 





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